domingo, 10 de julio de 2016

El siglo XIX

Según datos de informes del Gobierno Federal de los EEUU, el 10% de la población norteamericana pasa hambre y más de 6 millones de personas recurren diariamente a los analgésicos para poder resistir las largas jornadas de sus pluriempleos. Si a esto le añadimos que miles de personas mueren todos los años en sus hogares debido a la falta de atención médica y que los trabajadores se ven obligados a aportar sus propias herramientas de trabajo a muchas empresas industriales o que grandes núcleos residenciales en las periferias de las grandes ciudades no disponen de transporte público, podremos deducir sin temor a equivocarnos que las condiciones de vida en la primera potencia mundial han regresado al siglo XIX.

Los sindicatos no existen tras décadas de campañas de desprestigio y fomento del individualismo más exacerbado, pero el militarismo nunca ha tenido un mayor peso en la economía y su opinión pública. Y todo ello gracias a las políticas ultra-liberales que puso en marcha en su día el presidente Ronald Reagan y que continúan en pleno vigor gracias a que el "establishmen" político no deja moverse a los presidentes más progresistas como antes Clinton y ahora Obama.

Y lo peor de todo es que los EEUU es el epítome económico mundial para la gran mayoría de políticos del resto del mundo. De hecho, para todos los de centro, centro-derecha y derecha pura, e incluso para la corriente liberal de la socialdemocracia internacional. ¡Un verdadero desastre no por desconocimiento sino por interés!. Y es que es un modelo a seguir para todos aquellos politiquillos de mente estrecha que tratan de hacernos creer que los estados no van a tener dinero para pagar las pensiones y que por ello hay que recortarlas y con ellas los derechos de los trabajadores. De eso hablan cuando mencionan lo de las famosas "reformas" que tan necesarias son de acometer. Mientras, ellos viven rodeados de lujos y cuando acaban su carrera política entran a formar parte de los consejos de administración de aquellas empresas a las que favorecieron cuando ejercían el mandato del pueblo.

domingo, 28 de febrero de 2016

Principios de una buena organización

Con demasiada frecuencia las empresas de todo tipo y tamaño olvidan una serie de factores fundamentales para su organización y buen gobierno, que provocan no pocos conflictos internos, frustraciones que perjudican muy seriamente el ambiente laboral y minan la voluntad y la moral de sus responsables.

Se trata de una serie de sencillos principios que todo responsable debería saber de memoria y aplicarlo de forma íntegra y sin ponerlo en cuestión. Se trata de la aplicación directa del primer principio del modelo de Gestión Científica: Incorporar conceptos de gestión ya establecidos. Es decir, no inventar lo inventado y aplicar lo que otros ya saben desde hace muchos años ...

1. Principio de la unidad de objetivo. La estructura de una organización es eficaz si permite a los individuos contribuir a los objetivos de la empresa.

2. Principio de la eficiencia organizacional. Una organización es eficiente si está estructurada para ayudar al logro de los objetivos de la empresa, con un mínimo de costes no buscados. 

3. Principio de tramo de control. Cada puesto de responsabilidad tiene un límite en el número de personas que puede dirigir eficazmente.

4. Principio escalar. Cuanto más clara sea la línea de autoridad desde el puesto más alto de la empresa, más clara será también la responsabilidad de la toma de decisiones y más eficaz la comunicación. 

5. Principio de la delegación de los resultados esperados. La autoridad delegada a todos los gerentes individuales deberá ser adecuada para asegurar la habilidad de estos en lograr los resultados.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Falta de voluntad

Estoy aquí, tranquilamente sentado escribiendo, mientras los Sres. Sánchez y Rajoy inician el enésimo capítulo de su eterna comedia denominada: "Y tú más". Francamente ni el uno ni el otro - ni los dos que no están pero que ya conocemos - me motivan lo más mínimo. Si, un poco de frescor pasajero puede que aporten estos últimos, pero acabarán siendo todos iguales ... si es que no lo son ya.

Si no fuera así, ¿puede decirme alguien como es posible que los problemas de España no encuentren nunca una solución? ¿que se eternicen durante generaciones sin que nadie, aparentemente, encuentre el motivo?

Yo tengo una teoría, muy sencillita: Nuestros políticos no tienen voluntad de hacerlo. O lo que es lo mismo, según Stephen Dolley: "El que quiere hacer algo conseguirá un medio, el que no, una excusa". Esa sí que es realmente la cuestión.

Para hacer algo, lo que sea, lo primero que tiene que haber es la voluntad de hacerlo, y entonces resulta posible encontrar las soluciones. Si existe voluntad de entendimiento, los idiomas no son un obstáculo. Si existe voluntad de ayudar, el tiempo y las circunstancias se ajustan a la necesidad. Si existe voluntad de solucionar un problema, se ponen los medios hasta que se consigue o se vuelve a intentar. Estoy hablando cuando las soluciones a los problemas dependen de uno mismo, naturalmente. Por ello afirmo que los políticos españoles no tienen la voluntad de arreglar nuestros endémicos problemas, o de lo contrario ya lo hubieran hecho hace años.

Y lo peor de todo es que no es tan solo un problema político, este posicionamiento, sumado a la falta absoluta de realismo, son los dos grandes males de nuestro país de quijotes. Nadie quiere ver la realidad y menos si no le favorece en absoluto. Ni empresas, ni organizaciones de ningún tipo, ni grandes, ni medianas o pequeñas. "Mire vuestra merced - respondió Sancho - que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento; y lo que en ello parecen brazos, son las aspas, que se mueven con el viento. Pero sus palabras no sirvieron de nada". ¿Les suena esto? Falta de realismo y falta de voluntad de razonar y dejar de ver lo que no es.

sábado, 3 de octubre de 2015

Los "sur alemanes” de España juegan al poker

La soberanía nacional podría costar miles de millones a Cataluña (…). ¿Puede sobrevivir un Estado Catalán independiente?

Los catalanes se consideran los “schwaben” de España: trabajadores, eficientes, ahorrativos y dedicados sinceramente dinero. ¿Quiere esta región nordeste, de 7 millones de habitantes, realmente sumergirse en una aventura política, los costes económicos y los riesgos de la cual son incalculables? Después de las elecciones regionales del domingo, que son consideradas por el primer ministro separatista Artur Mas como un “plebiscito” con un “mandato” para hacer cumplir su propio estado, parece ser el caso. Aunque sólo había una mayoría de escaños al parlamento de los secesionistas, pero no una mayoría de votos.

Pero según las primeras declaraciones de los políticos independentistas, la ruptura con España se ha programado cueste el que cueste. Esta es una región con una deuda que las agencias de calificación valoran como “chatarra o basura”, y es de hecho insolvente. La deuda se elevará a casi 70,000 millones de euros para finales de año.

Financieramente Cataluña depende de la financiación del gobierno central de Madrid. El estado español también mantiene la mayor parte de la deuda regional de los catalanes y ha financiado el gobierno del primer ministro, Artur Mas a través de constantes inyecciones financieras del fondo de liquidez para las regiones. Sólo para que pudieran pagar sus servidores públicos y, por ejemplo, para el cuidado de la salud, pagar las cuentas a los proveedores de servicios...

Por lo tanto, le parece al ministro de hacienda español, Cristóbal Montoro, un misterio como es podría financiar una repentina Cataluña independiente, que pierde automáticamente la pertenencia a la Unión Europea, y sus bancos no tienen acceso a préstamos del Banco Central Europeo. Todo esto a los separatistas no los impresiona. Sus acciones siempre empiezan con la pregunta de que se podría hacer con los 16 mil millones de déficit fiscal anual de Cataluña. Otros analistas lo estiman en no más de 6 mil millones.

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