domingo, 28 de febrero de 2016

Principios de una buena organización

Con demasiada frecuencia las empresas de todo tipo y tamaño olvidan una serie de factores fundamentales para su organización y buen gobierno, que provocan no pocos conflictos internos, frustraciones que perjudican muy seriamente el ambiente laboral y minan la voluntad y la moral de sus responsables.

Se trata de una serie de sencillos principios que todo responsable debería saber de memoria y aplicarlo de forma íntegra y sin ponerlo en cuestión. Se trata de la aplicación directa del primer principio del modelo de Gestión Científica: Incorporar conceptos de gestión ya establecidos. Es decir, no inventar lo inventado y aplicar lo que otros ya saben desde hace muchos años ...

1. Principio de la unidad de objetivo. La estructura de una organización es eficaz si permite a los individuos contribuir a los objetivos de la empresa.

2. Principio de la eficiencia organizacional. Una organización es eficiente si está estructurada para ayudar al logro de los objetivos de la empresa, con un mínimo de costes no buscados. 

3. Principio de tramo de control. Cada puesto de responsabilidad tiene un límite en el número de personas que puede dirigir eficazmente.

4. Principio escalar. Cuanto más clara sea la línea de autoridad desde el puesto más alto de la empresa, más clara será también la responsabilidad de la toma de decisiones y más eficaz la comunicación. 

5. Principio de la delegación de los resultados esperados. La autoridad delegada a todos los gerentes individuales deberá ser adecuada para asegurar la habilidad de estos en lograr los resultados.


6. Principio del carácter absoluto de la responsabilidad. La responsabilidad de los colaboradores en su desempeño es absoluta y sus responsables directos no deben invadir la parcela de competencia de estos. 

7. Principio de la paridad de autoridad y responsabilidad. La responsabilidad de las acciones no puede ser mayor ni menor que la que implique la autoridad delegada. 

8. Principio de la unidad del mando. Cuanto más claras sean las relaciones de autoridad de un individuo con un solo responsable, más pequeño será el problema de instrucciones contradictorias y de la confusión. 

9. Principio de nivel de autoridad. El mantenimiento de la delegación deseada requiere que las decisiones de cada ámbito sean tomadas por sus responsables y no remitidas hacia arriba en el organigrama de la empresa. 

10. Principio de la definición funcional. Cuanto más claramente estén definidas las funciones y objetivos de un ámbito, más adecuadamente contribuirá este al logro de las metas establecidas. 

11. Principio de flexibilidad. Cuanto más adaptables sean las estructuras dentro de una organización, mejor podrá esta adaptarse y cumplir con sus propósitos. 

12. Principio de facilitación del liderazgo. Cuanto más se permita a los gerentes diseñar y mantener un ambiente propicio, más se favorecerá las habilidades de liderazgo de estos. 

Pongamos en marcha estas fórmulas y nuestra vida profesional mejorará sin lugar a dudas.

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